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  • Andjel Construcciones

El vaso medio lleno

Los cambios positivos que trajo la pandemia para el presente y el futuro del mercado inmobiliario.


En los últimos meses desde que las medidas de aislamiento se empezaron a flexibilizar, la demanda volvió a aparecer, aunque de la mano de renovados desafíos y exigencias desde los clientes.

Con la pandemia de Covid-19, los consumidores cambiaron, impulsados por un nuevo deseo y por otro orden de prioridades. Se volvieron más sensibles y austeros. Buscan la comodidad, los espacios amplios y agradables.


Un departamento, que antes era habitado menos del 50% del tiempo diario debido al trabajo, el estudio o la recreación (que ocurrían fuera de la propiedad), hoy es habitado en un porcentaje de tiempo cercano al 90% diario, ya que la mayoría de esas actividades ahora se realizan en el hogar.


En el caso de las familias jóvenes, se revalorizó el hecho de poder pasar más tiempo con los hijos pequeños, poder verlos crecer y vivir esos momentos únicos que antes se perdían por cumplir horas en la oficina.

Por eso muchas personas y familias ya tomaron la decisión de mudarse a una unidad con las características necesarias para disfrutar de la vida en casa de la mejor manera posible.


Esto a su vez es un llamado de atención para aquellos inversionistas que buscan adquirir un inmueble para poner en alquiler. Deben tener en cuenta los metros cuadrados, la ubicación y la calidad de los materiales. Si el precio se encarece un poco sabrán que los beneficios serán aún mayores porque los inquilinos optarán por el buen vivir, aunque deban pagar un poco más a fin de mes.



En este sentido la crisis de la pandemia en Argentina trae sus oportunidades. Por ejemplo los beneficios que tiene para los inversores contar con el dólar billete. El dólar blue creció en un 130% con relación al peso y al dólar oficial, y los inmuebles suben al ritmo de la inflación. Lo que produjo entonces un desfasaje. Por lo tanto, quien posee dólar billete puede llegar adquirir una propiedad que antes no estaba a su alcance. A su vez, en promedio, las propiedades bajaron su valor entre un 25% y un 30% con relación al dólar billete.


La pandemia cambió el mundo y el modo en que fue concebido hasta el momento. Todavía es prematuro lanzar pronósticos a largo plazo, pero sí podemos decir que la vida laboral, personal y social tendrá cambios que nos permitirán vivir en un futuro que antes parecía lejano. La inesperada llegada de la pandemia, impidió asimilar el impacto del cambio con el tiempo que necesita para afianzarse en la sociedad. Las nuevas tecnologías y el internet presente en todos los ámbitos, bondades de este nuevo siglo de las que gozábamos tímidamente, formarán parte esencial de la vida cotidiana y gracias a ellas, tendremos otro tipo de vida que cada uno de nosotros evaluará cómo aprovechar. Las posibilidades son ilimitadas y a pesar de que el futuro parece incierto, puede ser muy prometedor.


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